Gobierno de Aragón Diputación Provincial de Huesca Sistema de Información del Patrimonio Cultural Aragonés

Literatura de tradición oral de la Baja Ribagorza


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Censo General del Patrimonio Cultural Aragonés



Bienes inmuebles, muebles e inmateriales declarados Bien de Interés Cultural, Catalogado, Inventariado y Monumento de Interés Local por el Gobierno de Aragón y los ayuntamientos

Destacado


Imagen del bien destacado
Torre de la iglesia de San Francisco de Asís - LUMPIAQUE (ZARAGOZA)

La torre mudéjar, único elemento de la primitiva construcción, es de planta cuadrada y consta de tres cuerpos, de los cuales solo dos se adscriben a la tradición mudéjar.

Sobre un cuerpo inferior de paramentos lisos, ciegos y remozados, se levantaron dos cuerpos de ladrillo separados por una cornisa soportada por ménsulas de ladrillo en saledizo.

El primero se decoró a base de ladrillo resaltado combinando franjas de esquinillas a tresbolillo con un paño de cruces de múltiples brazos formando rombos.

El segundo se articula en dos zonas separadas por una leve imposta, la inferior presenta únicamente una franja de esquinillas a tresbolillo en la zona alta, la superior se articuló mediante la apertura de vanos dobles en arco de medio punto doblados flanqueados por rombos rehundidos.

En el siglo XVIII la torre se recreció añadiendo un tercer cuerpo de ladrillo de traza neoclasicista con función de campanario, lo cual supuso el cegado parcial de los vanos del cuerpo de campanas de la torre mudéjar.

En el interior presenta estructura de alminar hispanomusulmán a base de machón central de planta cuadrada en torno al cual asciende la escalera cubierta por bóveda.

Tema de la semana


LAS CASAS TORREADAS PIRENAICAS. EL COMPLICADO SIGLO XVI
LAS CASAS TORREADAS PIRENAICAS. EL COMPLICADO SIGLO XVI

En numerosos pueblos altoaragoneses podemos encontrar casas tradicionales dotadas de elementos defensivos, entre los que destacan los grandes torreones que protegían los puntos más débiles de las casas. La mayor parte fueron construidas en la segunda mitad del siglo XVI, caracterizada por una prosperidad económica que se conjugó con un aumento del bandolerismo y los conflictos sociales. En estas circunstancias tanto los nobles como todo ciudadano acomodado que pudiera permitírselo se preocuparon por defender sus hogares, dejándonos más de un centenar de casas torreadas que han sido declaradas Bien de Interés Cultural.







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